Sobre el Guiniguada

El barranco 

La capital insular fue fundada el 24 de junio de 1478 a orillas del Barranco Guiniguada, junto a un exuberante bosque de palmeras que pronto se le conoció como el “Real de las Tres Palmas” y, no muchos años después, ya como la Villa de Las Palmas, que en 1515 recibió en título de Muy Noble Ciudad Real de Las Palmas, quedaría pronto configurada por el barrio de Vegueta, el de Triana y los asentamientos en los Riscos de San José, San Juan, San Roque y San Nicolás, el actual “centro histórico de la ciudad”. 

El Guiniguada era la puerta natural y un pasillo hacia el interior, a modo de frontera entre los dos guanartematos de la isla de Gran Canaria. A finales del siglo XV se efectuaron en sus márgenes los primeros repartos de agua y tierras entre los conquistadores; a ello siguió la apertura de minas y acequias y la tala de bosques, iniciándose así una progresiva antropización del territorio de su cuenca, que abarca 72 km2 y salva 1.850 metros de desnivel en tan sólo 22 km de distancia máxima. Algunas imágenes históricas  pueden verse en el documento del enlace.

En la actualidad, su entorno acoge a unas 400.000 personas de las más de 700.000 que tiene la isla en sus 1.532 km2 de superficie. Los procesos urbanos que afectan a esta cuenca han roto la lógica organizativa del territorio tradicional, sin que se haya alcanzado un nuevo estado de coherencia paisajística y funcional, afectando críticamente al potencial productivo del suelo y al valor económico  de sus recursos culturales y paisajísticos. 


Los proyectos para su recuperación

La Provincia, bajo el título “El barranco Guiniguada cumple medio siglo sepultado bajo el hormigón y el asfalto”, publicaba un artículo haciendo un repaso de algunos de los hitos de este singular enclave urbano. “Las autoridades franquistas de la época inauguraron la Carretera del Centro en enero de 1975 (...). Las Palmas de Gran Canaria era por entonces una urbe de calles más bien estrechas, con un casco antiguo enrevesado (...). La solución que adoptaron (...) fue la más controvertida de todas las que se han tomado en la historia de la capital: sepultar el cauce del Guiniguada y habilitar por encima una autovía conectada a la Avenida Marítima mediante un escalextric".

En 1983, el ayuntamiento capitalino lanzó un concurso de ideas para el tramo histórico del Guiniguada. Federico García Barba escribió en el nº 1 de la revista BASA un artículo sobre aquel concurso en el que expone que "(...) De las propuestas presentadas parece extraerse la conclusión de la falta de una línea (...) La indefinición sobre los papeles que el planeamiento, la proyectación urbana y la arquitectura (...) deben desempeñar, crea la necesidad de una reflexión (...)". Y como parece que tampoco se podía levantar el asfalto, la polémica sobre el devenir del tramo urbano del Guiniguada siguió en el candelero, como bien refleja Amparo R. Montero en La Provincia, 17-04-2018.  Y así ha seguido. 

Hace ya 25 años, en 2001, el director del "Proyecto Guiniguada: la estrategia del parque en la rehabilitación del paraíso” (FEDER art. 10, Proyectos Piloto Urbanos), comunicó a los responsables de la Comisión Europea los motivos de su dimisión como director del equipo gestor de ese proyecto, del que también era autor, mediante una 'carta abierta' titulada "Recrear el paraíso imposible" que fue publicada íntegramente en La Provincia el 6 de abril de aquel 2001. Su dimisión se apoyaba en la negativa actitud de la institución pública responsable de cumplir con los objetivos previstos. Entre los estudios y proyectos realizados (1998-2000) uno trataba de "devolver" el cauce histórico al lugar que le corresponde: la luz. 

Pasaron los años, y el urbanista Joan Busquets fue invitado por el ayuntamiento a desarrollar el "Proyecto Director para la reurbanización del frente de mar y del Barranco Guiniguada entre Vegueta y Triana", siendo la eliminación del escalextric lo único ejecutado en 2005 de su propuesta. Un Proyecto Director que, como el actual concurso para el "Paseo (...) de la Cultura y las Artes Canarias", se ha confundido demasiadas veces con el Proyecto Guiniguada antes citado, como así se constata en la web del ayuntamiento, donde merece la pena seguir algunos enlaces: en 'Ciudad' aparece 'Proyecto Guiniguada' y su enlace nos lleva a 'LPGC decide' con información a la ciudadanía para la votación del concurso del "Paseo...".

En marzo de 2018, el arquitecto José Antonio Sosa, impartió una conferencia sobre ‘Quitar la losa al Guiniguada’, dentro del programa de actividades del Seminario Arboricultura y Paisaje organizado por la RSEAPGC y la Asociación para la Defensa del Árbol y del Paisaje de Gran Canaria. Su charla trató sobre una propuesta social apoyada por instituciones de Gran Canaria, entre ellas la ULPGC, para ‘reabrir’ el cauce del Guiniguada y recuperar el papel del barranco en la ciudad, pero todo siguió igual y el debate también ha continuado con el transcurrir del tiempo.

Llegados a 2024, el ayuntamiento convoca el concurso que en sus bases prohíbe, entre otras cuestiones esenciales de carácter ambiental, histórico y paisajístico, la recuperación del cauce, reduciendo así la intervención a un ajardinamiento sobre la losa de hormigón existente desde principios de los años 70 y contraviniendo con ello lo previsto en la legislación urbanística aplicable (Plan General y Plan Insular). Un concurso que está siendo objeto de la primera de las iniciativas de nuestro "Territorio Guiniguada".

Parece curioso que a octubre de 2025, "El corredor urbano del Barranco de Guiniguada" sea otro de los desafíos estructurales de la política de planificación y desarrollo urbano que asume el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en su objetivo de impulsar la renaturalización de la ciudad (...). La Administración municipal tramita un Plan Especial (...) para el Guiniguada, un ámbito de especial singularidad al dividir en dos el centro histórico de la ciudad mediante los respectivos conjuntos históricos del barrio fundacional de Vegueta y el barrio de Triana. Una información que consta en la web del Ayuntamiento y que obviamente contradice todo el proceso que esa institución pública ha puesto en marcha con la convocatoria del concurso "Paseo Guiniguada de la Cultura y de las Artes Canarias", porque dicho Plan Especial es inexistente.

Un concurso que ha ido generando muchos artículos en prensa y entrevistas. La reacción ciudadana también ha sido contundente, como así muestra el Manifiesto "Descubrir el Guiniguada", del que ya se ha ofrecido información, o la Instancia dirigida a las administraciones públicas competentes en materia de urbanismo y ordenación territorial, de la que todavía no se ha tenido respuesta alguna.


Si en la música está claro que aprendiendo a escuchar se aprender a interpretar, en lo que se refiere al paisaje, el sonido que emite cada lugar expresa también la calidad de vida y cultura de las poblaciones que lo habitan. Y en el Guiniguada, ese sonido debería recuperarse.